El deseo de la histérica y su discurso. Cecilia Gangli

El deseo de la histérica y su discurso. Cecilia Gangli

Escrito el 15/09/2015
Daniela Calvo

El deseo de la histérica y su discurso. Cecilia Gangli
Publicado en www.ceciliagangli.com.ar

 FREUDIANAS
Jornadas
El análisis como lazo social: Tiempo y discurso
Noviembre 2009

Mi intención es desarrollar una cuestión acotada de lo femenino en Freud, tomando “La sexualidad femenina”, y lo que Lacan responde a la altura del Seminario 3 “La Psicosis”, con los capìtulos “La pregunta histérica” y “Qué es una mujer”, escritos en marzo de 1956. Para tomar al final, la histeria en el discurso, con el caso de la “Bella Carnicera”[1], alguien que está analizándose con Freud.

 

En “La sexualidad femenina” (1931),  Freud dice que la ligazón originaria de la mujer con la madre tiene estrecha relación con la etiología de la histeria, y con la feminidad.

Tanto la mujer como el hombre, tienen como su primer objeto de amor a la madre.

La vida sexual de la mujer, dice Freud,  se descompone en una primera fase de carácter masculino, y sólo la segunda es la específicamente femenina. Al final del desarrollo el padre debe haber devenido el nuevo objeto de amor.

De esta segunda fase, se desprenden tres orientaciones:

1-    La primera lleva al universal extrañamiento respecto de la sexualidad, vale decir, luego de descubrir su inferioridad orgánica, suspende toda actividad sexual.

2-    La segunda, llamada complejo de masculinidad: la esperanza de tener alguna vez un pene, persiste hasta épocas tardías, y puede derivar en una elección de objeto homosexual.

3-    Sólo un tercer desarrollo  desemboca en la feminidad definitiva, que toma al padre como objeto,  solicitándole un hijo, que la compense de su falta de pene.

Para Freud, la feminidad coincide con la realización de la maternidad.

El más intenso motivo de extrañamiento respecto de la madre es el reproche de no haberla dotado de pene. Junto a este reproche se encuentran otros como el de no haberla amamantado lo suficiente, o forzado a compartir con otro hermano el amor materno.

Freud dice que el extrañamiento respecto de la madre se consuma bajo claros signos de hostilidad, y que en el curso del desarrollo de una mujer puede haber regresiones a la ligazón- madre a consecuencia de una desilusión con el padre, o cambiar repetidas veces de una actitud a la otra.

Mujeres que eligen a su objeto de amor según el vínculo -  padre, repiten con él la mala  relación con la madre.

 

En el Seminario 3 (“La Psicosis”), en el capítulo “La pregunta histérica” y el siguiente: “Qué es una mujer”, fechados en marzo de 1956,  Lacan  dice que para la mujer la realización de su sexo no se hace en el Complejo de Edipo en forma simétrica a la del hombre, por identificación a la madre, sino por identificación al objeto paterno.

Que la disimetría fundamental del Edipo en ambos sexos no tiene que ver con la relación de amor primaria con la madre, que hace que para la mujer los dos sexos sean idénticos, sino que la disimetría se sitúa esencialmente a nivel simbólico, que se debe al significante.

No hay para la mujer, simbolización del sexo en cuanto tal. El sexo femenino tiene un carácter de ausencia, de vacío, de agujero, a nivel de lo simbólico.

Esto anticipa lo que Lacan va a desarrollar más adelante con las fórmulas de la sexuación.

El acceso de la mujer al complejo edípico, se hace pasando por el padre como poseedor del falo, identificándose imaginariamente, al igual que el varón.

 

A partir de acá me surgen interrogantes en relación a la histeria y por el caso de la “Bella carnicera” y me preguntaba ¿por qué? ¿cuál es la articulación? Y es que la histérica se hace esta pregunta acerca de lo femenino.

La histérica se identifica al hombre, para preguntarse desde ahí “¿Qué quiere una mujer?” pregunta que concierne tanto a hombres como mujeres.

Lleva adelante una pregunta acerca de lo femenino, acerca de la inexistencia de la relación sexual. La ausencia de complementariedad en el encuentro entre un hombre y una mujer.

A la altura del Seminario 17 (1969),  el Seminario de los Discursos, Lacan va a formalizar el discurso de la histérica, además de los otros tres discursos. A saber: discurso del amo, discurso universitario y discurso del analista.

El discurso de la histérica simboliza la insatisfacción primordial, el deseo insatisfecho. Tiene el mérito de mantener la pregunta por lo que constituye la relación sexual, como un sujeto puede sostenerla o, por el contrario, no puede sostenerla.

En “La equivocación del amor”, María del Rosario Ramírez, plantea que el amor es una forma de responder a este imposible de la relación sexual.

En la relación sintomática de un partenaire con otro, y en el lazo social en general, hay algo que suple el hecho de que no hay relación sexual, puede ser por el lado del amor.

En el ejemplo de la Bella Carnicera[2] ,  podemos ver una relación al deseo, como deseo de tener un deseo insatisfecho. Y también, la relación a la otra mujer. Se trata de alguien que está analizándose con Freud.[3]

Freud estaba demostrando su teoría del sueño como realización de deseo. Y esta paciente le relata un sueño que es el siguiente:

Quiero dar una cena, pero como provisiones sólo tengo un poco de salmón ahumado.

Quisiera ir de compras, pero me acuerdo de que es domingo por la tarde y todas las tiendas están cerradas. Pienso en telefonear a algunos proveedores, pero el teléfono está averiado. De manera que he de renunciar al deseo de dar una cena.

La dama le había replicado a Freud con este sueño diciéndole: Ud. Dice que un sueño es siempre algo donde se realiza un deseo, aquí tengo las mayores dificultades para realizar mi deseo.

Las conclusiones a las que llega Freud, luego del análisis, son: la necesidad de la dama de procurarse un deseo insatisfecho, y la relación de identificación con la amiga celosa.

En la “Dirección de la cura”, Lacan retoma estas dos dimensiones que son:

Un deseo de deseo: deseo en la histérica de tener un deseo insatisfecho: está significado por su deseo de caviar. El caviar es su significante.

Deseo sustituido a un deseo: deseo de salmón ahumado de su amiga se sustituye al deseo de caviar de la paciente, lo cual constituye la sustitución de un significante por un significante. Es la identificación histérica, la relación de identificación con la amiga celosa, ya que el salmón ahumado desempeña para la amiga el mismo papel que el caviar desempeña para la paciente.

 

El caviar, el salmón, es el objeto metonímico, los significantes de esa nada, esa poquedad de sentido que se manifiesta en el fundamento del deseo.

El marido de la paciente es carnicero, un buen hombre y muy activo. Él está dispuesto a satisfacer cualquier cosa que su mujer le pida: toma el deseo como demanda. He aquí un hombre sobre el que una mujer no debería tener quejas.

El deseo de nuestra espiritual histérica (Freud la llama así), su deseo de caviar, es un deseo de mujer colmada y que precisamente no quiere serlo. Ella está muy enamorada de él y lo incita sin cesar. Se encarga de mantener una reserva de la falta, que algo quede insatisfecho (Posición en la histeria: hacer de la demanda un deseo).

Porque el sujeto, en la neurosis, puede invertir lo que es la demanda y lo que es el deseo. Olvidar la relación al deseo o a lo que pondría en juego la causa del deseo.

Este caso da cuenta de esta dimensión del deseo como algo más allá de toda demanda, de lo que se puede satisfacer por intermedio del significante.

La Bella carnicera  tiene una relación al goce distinta de la que tiene Dora (dice Lacan en El Seminario 17, en el capítulo “El campo lacaniano”), donde ella podría obtener el plus de goce si le dejara ese marido suyo tan esencial a la otra. En cambio Dora si lo logra adorando a la Sra. K., el objeto de deseo con el que obtura su reivindicación peniana.

 

Por último, quisiera remarcar que es por el relato del sueño y el análisis que se deducen estas conclusiones. Siempre se trata de palabras.

El primer interés de Freud fue la histeria: él pasaba mucho tiempo escuchando, y mientras él escuchaba a las histéricas, leyó que había un inconsciente.

Es en la Conferencia en Ginebra sobre el síntoma (pronunciada en Octubre de 1975), donde Lacan va a hablar del laleo, lalengua, este baño del lenguaje que determina a un hombre, aún antes de haber nacido. La lengua da forma al cuerpo y también da una relación al deseo

La manera en que un sujeto fue hablado o no, es en el encuentro entre esas palabras y su cuerpo donde algo se esboza, un sujeto dividido por el significante.

Va a hablar en esa conferencia acerca de la “realidad sexual”. Como en las conferencias, en Estados Unidos (también en 1975), donde dice que el hombre no sólo nace en el lenguaje, sino que nace por el lenguaje. Que en las relaciones entre hombre y mujer eso no marcha, y que esto tiene un rol determinante en los síntomas neuróticos.

En lo que atañe a lo sexual,  Lacan habla de un agujero en la verdad, la pregunta de un sujeto en análisis, cuando es un hombre, si es verdaderamente un hombre, o para una mujer, si es verdaderamente una mujer, dan cuenta de esto.